Un día después de la represión del 18 de diciembre, el gobierno anunció una licitación privada para comprar 15 millones de postas de balas de goma con fecha de entrega en febrero y abril.

“Para 2018 ya nos pidieron 7500 disuasivos químicos, y ya se llevaron 2000. En los próximos años van a tirar disuasivos químicos hasta en una misa”

Habrá sido la enorme cantidad de munición anti-tumulto que se utilizó el día anterior. Porque, en efecto, aquel lunes 18 de diciembre –en la Plaza de los Dos Congresos primero y en todo el centro porteño después– se habían disparado miles y miles de cartuchos verdes de escopeta 12/70: los que contienen postas de goma. Una escala equiparable, de la misma munición, se había gastado el jueves 14 de diciembre. Desde la Gendarmería llegaron a decir que se habían quedado sin stock.

Lo cierto es que en la tarde del martes 19 de diciembre, horas después de que el gobierno lograra aprobar en el Parlamento la Reforma Previsional, en el portal único de compras del Estado Nacional COMPR.AR apareció un aviso que anunciaba la puesta en marcha de una licitación privada de alcance nacional para comprar 15 millones de postas de goma de butadieno (nombre técnico del perdigón no letal) con destino a la fábrica militar de Fray Luis Beltrán, ubicada en la periferia de Rosario, provincia de Santa Fe.

Uno de los datos más llamativos, junto con la velocidad con la que la Casa Rosada salió a reequiparse para futuros episodios de represión, es el plazo establecido para que el proveedor entregue las postas. Según las especificaciones técnicas del pliego, 10.500.000 postas deben ser provistas en febrero mientras que las restantes 4.500.000 tienen que proporcionarse en abril.

La licitación, que lleva el número 42/4-0007-LPR17, prevé que el contrato durará seis meses. La planta de Fray Luis Beltrán forma parte de la Dirección General de Fabricaciones Militares (DGFM) y depende del Ministerio de Defensa. En sus instalaciones no se fabrican los perdigones de goma –por eso esta compra masiva– pero sí se ensambla el cartucho final, con todos sus componentes. Cada munición de calibre 12/70, de color verde, que un policía o un gendarme carga en su escopeta está compuesta por: postas de goma, vaina de plástico, pólvora (el agente que propulsa), taco y cápsula.

La cantidad de postas de goma que adquirirá el Estado Nacional en los próximos meses refleja de manera directa la previsión de su uso en el corto plazo. En este punto vale recordar que el gobierno ya anunció que en febrero intentará aprobar la Reforma Laboral.

Ubicada a 20 kilómetros al norte de Rosario, la planta de Fray Luis Beltrán de Fabricaciones Militares no sólo fabrica postas de goma. Una de sus líneas de producción se dedica a la elaboración de “disuasivos químicos”. Con ese eufemismo de estilo policial se llama, en la jerga de la fábrica, al gas lacrimógeno que se envasa en unidades de aluminio que parecen botellitas de gaseosa: gendarmes y policías los disparan sobre la multitud, a distancia y utilizando lanzadores, algunos de ellos manuales.

En la fábrica de la DGFM de Fray Luis Beltrán aseguran que la solicitud de disuasivos químicos por parte del Estado Nacional ha crecido hasta llegar a una demanda récord. “Entre la mitad de 2016 y todo 2017 se produjeron 4000 disuasivos químicos. Eso significa un incremento al doble en la demanda de ese producto”, contó Fernando Peyrano, secretario general de la Junta Interna de ATE en la planta de Fabricaciones Militares. “Para 2018 ya nos pidieron 7500 disuasivos químicos, y ya se llevaron 2000. En los próximos años van a tirar disuasivos químicos hasta en una misa”, advirtió, sin poder disimular la ironía, el delegado sindical.

Fuente: Tiempo Argentino

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