El diputado nacional del PRO, por quien el propio Mauricio Macri pidió que sea incluido en la lista porteña de candidatos, dijo que observa un escenario de mayor conflicto en el Congreso a la hora de sancionar leyes y afirmó que el primer desafío para Cambiemos será aprobar la reforma laboral.

–¿Ve un escenario más conflictivo en el Congreso para la sanción de leyes?

–Sí. Porque al kirchnerismo y gran parte del kichnerismo le cayó la ficha de que este es un gobierno que de ninguna manera responde al esquema previo que tenían. Esperaban un gobierno neoliberal, que aplicara un ajuste masivo, con un shock de pobreza y desocupación como forma de relanzar la economía. Creían que era el gobierno del ajuste. Pero ese es el gobierno que ellos fueron en 2002, cuando subieron la pobreza al 50 por ciento en un año, récord mundial, con todo el Frente Renovador que formaba parte del gabinete de Eduardo Duhalde, José de Mendiguren, Graciela Camaño, Aldo Pignanelli, Felipe Solá, hoy todos massistas.

–¿El gobierno de Macri es de derecha?

–Veo más planes keynesianos en el gobierno de Cambiemos que en el anterior. Gran parte de la reactivación económica, de un país que cargaba con cuatro años de recesión, está puesta en la obra pública. Eso es el New Deal norteamericano, Roosvelt, Keynes… Y tenemos el gasto social más alto de la historia tanto en volumen como en proporción del Presupuesto y del PBI. Entonces, ¿ajuste neoliberal? No lo veo. Puedo entender que José Luis Espert y Roberto Cachanosky disientan con el Gobierno, pero la crítica de que este es un gobierno neoliberal me parece absurda. Al mismo tiempo, sí ha tenido este Gobierno una política imprescindible de reconstituir la rentabilidad de sectores que estaban asfixiados por carga tributaria. Un ejemplo típico es el del sector agropecuario, que ha tenido bajas en las retenciones y aun así es el que mayores impuestos paga en el mundo.

–¿Hay cohesión en Cambiemos? Emilio Monzó suele decir que es todavía una alianza electoral, que le falta para ser una alianza de gobierno.

–Cambiemos es un milagro. Derrotó en 2015 al kirchnerismo, que manejaba todos los resortes del poder, y sobrevivió estos dos años al club del helicóptero. Logró estabilizar la economía y evitar un gran shock como el que estaba previsto. Hoy todas y cada una de las variables están mejorando, no espectacularmente, pero sí lo están. Los salarios, las jubilaciones, la inflación baja, la economía crece. Y lo ha hecho con un poder político de los más bajos de la historia nacional: un tercio de Diputados, un quinto de los senadores y cinco gobernadores de 24. Nunca hubo un gobierno tan débil como este. Es cierto lo que dice Monzó pero creo que Cambiemos se está transformando de alianza para ganar una elección a alianza de gobierno para llegar a una alianza política más profunda y duradera.

–¿Qué opina de la reforma laboral?

–Seguramente va a ser el primer desafío del año parlamentario. Si queremos tener un país exitoso en el siglo 21 no podemos tener una legislación laboral que sea del siglo 19. Hay acá toda una serie de conceptos y de formas de pensar las relaciones laborales que corresponden a una etapa pasada, industrial, de las grandes fábricas. Hoy el trabajo es otra cosa, vivimos en una sociedad global, basada en la información y el conocimiento, en una movilidad líquida. Está claro que esta cosa anquilosada de la defensa de los derechos adquiridos, de un sector de la población que tiene empleos y está afiliada a sindicatos, terminó en este 34 por ciento de empleos en negro que enfrentamos hoy.

Fuente: La Voz

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