Según parece el Consejo de la Magistratura de la Ciudad desoyó en parte los pedidos de austeridad del Presidente.

Lejos de achicar el Estado, se crearon 7 nuevas estructuras dentro el organismo: 3 nuevas direcciones Generales (Apoyo Operativo, Auxiliares de Justicia y Derechos Humanos) y 4 direcciones simples (Materiales Especiales y Apoyo Técnico, Derecho Ambiental, Acceso Comunitario y Unidad de implementación para el servicio de Conciliación). Los nuevos ravioles -como se los denomina en la jerga de la administración- completan el robusto organigrama que cuenta ahora con un total de 7 secretarías, 13 direcciones generales y 31 direcciones.

Fueron creados mediante la resolución 1171/2017, que también reasignó en funciones más relevantes, a más de 40 empleados jerárquicos del Consejo. La norma pretende “optimizar los objetivos constitucionales y legales impuestos”. Cerca de la titular del organismo, Marcela Basterra, del riñón de Horacio Rodríguez Larreta, rechazaron las versiones periodísticas que afirmaban que se había sumado nuevo personal externo. “Ya eran personal de planta. Solo se sumaron 4 nuevos funcionarios y hubo dos pases, que venían de la fiscalía; el Consejo ya les pagaba los sueldos”, destacaron.

Entre los nuevos destacamentos hay nombres pomposos como el flamante “Departamento de Implementación de Lenguaje Claro”. Su función es “adaptar y redactar los textos de las actividades y/o programas del Consejo en lectura fácil, sin expresiones técnicas y con estilo directo, para su posterior comunicación”.

La Dirección de Materias Especiales y Apoyo Técnico Operativo tendrá tres nuevos departamentos; así como el “Proyecto Teatro de papel: Una función justa”, cuyo objetivo es “generar espacios de acceso a la justicia en la primera infancia”. Y, aunque el derecho ambiental no es competencia de la Ciudad se creó una dirección con ese nombre.

Fuente: Clarín