El periodista y escritor Jorge Halperín realizó una dura crítica a la gestión de Mauricio Macri.

“Les da odio que un par reciba algo que cree que no merecen, eso concluye en sostener al macrismo aunque se den cuenta que le estén sacando cosas. Aceptan que le saquen, si a otros les sacan los privilegios.”

–Además continúan los despidos masivos, en la TV Pública no va a haber actualización salarial…

-Claro, nosotros fuimos los primeros en ser despedidos pero la cosa sigue. Esta derecha tiene un proyecto refundacional del país. Quieren desmantelar el país de la sustitución de importaciones, el país que prioriza la industria nacional, de las pymes, del trabajo. Vienen a desmantelar cosas que no tenían discusión como las leyes laborales, ponen al modelo Mc Donald como modelo de trabajo. Quieren reformular el país, cuestionan que hay demasiadas universidades, son una respuesta a 12 años de políticas neodesarrollistas, de políticas de inclusión.

-¿Cómo evalúas qué toma la sociedad de ese proceso?

– Marcelo Leiras, que no es simpatizante de los procesos populares, decía que “por fin” el antiguo régimen encontró su representación política. El antiguo régimen, el que rigió en el país de 1955 a 1983, el periodo de los golpes de estado y donde la mayor parte estuvimos gobernados por dictaduras feroces, en la que se aplicaron políticas neoliberales, que también aplicaron algunos de los gobiernos de la democracia, democracias condicionadas por la prohibición del peronismo, por como los militares planteaban cosas, por ejemplo a Frondizi; por lo que la gente adulta de hoy formó su cultura política en un contexto donde lo importante no pasaba por una dictadura o una democracia, sino por como gobernaban, entonces la gente cuando la cosa no iba bien, pedía que vuelvan los militares. Hay inseguridad, que vengan los militares. Es una visión berreta de la democracia, y esa es la gente que hoy está representada por la Alianza Cambiemos, es su votante núcleo.

– Sin embargo el macrismo logró ampliarse sobre esa base…

– La politización que dio el kirchnerismo, llevó a que se discutiera en la mesa, con los amigos, y que todos terminaran tomando partido. En el 2008, cuando se dio el conflicto con el campo, con piquetes en la ruta y manifestaciones contra Cristina, hubo gente de clase media urbana, que jamás tuvo algo que ver con el campo, que se sumó porque le molestaban otras cosas. Que no reprimieran piqueteros, que se pagara más impuesto a las ganancias, y que eso se transfiriera a sectores vulnerables. Les molestaba que se jubilara a gente sin aportes, que hubiera AUH. En ese clima politizado, hubo gente que salió a rechazar el modelo inclusivo.

– Vos interpretás que el triunfo de Cambiemos se basa en una unión heterogénea y diversa que no tienen los mismos intereses, pero que confluyeron contra un enemigo en común. ¿Creés que Macri puede contener esos sectores diversos para obtener gobernabilidad más alía del marco de alianzas políticas?

Hoy esos sectores adoptaron el discurso meritocrático: “lo que tengo lo gane solo, nadie me dio nada”. Niegan la política como instrumento y odian a las personas que recibieron ayuda del gobierno, como pasa con la jubilación, donde se deja de lado que la política neoliberal, dejó gente sin trabajo, o con trabajo precario, sin aportes, lo cual en realidad es reivindicación a esa gente que fue víctima. Les da odio que un par reciba algo que cree que no merecen, eso concluye en sostener al macrismo aunque se den cuenta que le estén sacando cosas. Aceptan que le saquen, si a otros les sacan los privilegios. Uno espera que la gente se enoje con Macri por eso, pero en realidad lo aprueban, la gente dice “están haciendo lo que hay que hacer”, aunque a uno le vaya mal, entonces esperan. Desdoblan, porque el contrato implícito era “yo voy a terminar con los privilegios de esos que Cristina benefició”. De todas formas, esas decisiones, están perforando la base de quienes los apoyan, pero de manera muy lenta.

– ¿Cómo ves a la oposición al macrismo y las internas del peronismo?

– Ese es el otro gran problema, la oposición está dividida, mientras esté así, no se va a acelerar la reacción de la gente, porque no hay alternativa. Yo veo que será todo muy lento, porque Macri cumple el contrato, cundo dio a entender que iba a terminar con los beneficios para sectores que parte de la sociedad considera una injusticia. Les está cumpliendo con eso.

Hay algunas reacciones, como con la reforma previsional, donde el peronismo y la izquierda, se opusieron, son escarceos pequeños, pero que no cambian nada. No veo con optimismo el 2019, salvo que haya una cadena de reacciones populares. De todas formas, la pata principal de sostén de Macri son los poderes facticos, son la embajada. Paola Rocca, dijo en una charla con empresarios, que “el kirchnerismo los tomó desprevenidos”. Por eso Néstor pudo avanzar sin que pudieran reaccionar bien, hoy están más preparados. Hoy la situación es inversa.

– En tus “Conversaciones con Saramago”, el menciona que la “Conciencia respecto a la pobreza de las clases medias, se van a ir cuando la situación económica mejore”. ¿Crees que se puede romper esa lógica?

– El año pasado el gobierno apostó, por las elecciones, a la obra pública, por lo que hubo repunte. Aumento 150% la inversión en obra pública; este año ya la bajó un 60%, En el escenario, no hay indicadores de que la situación mejore. Tal vez en 2019 busquen un repunte, pero es difícil pronosticar lo que va a pasar, pero no va a haber indicadores positivos.

– ¿Creés que eso se traducirá electoralmente?

– No sé cuando, las expectativas también tiene un plazo, cuando va a ocurrir, no lo sé. Pero está vinculado en muchas maneras a lo que pasa a nivel dirigencial, si la gente no ve una clase dirigente que sea una alternativa, puede que haya movilizaciones puntuales, pero que no sean la base de un proyecto que venza al macrismo.

– Además en un contexto regional, donde gobiernos de derecha avanzan.

– Claro, los países vecinos no ayudan. Yo no quiero pensar así, pero no tengo esperanza para el 2019, si no hay una oposición dispuesta a unirse, y con estos referentes no lo veo. Tiene que haber otros referentes, sí, pero eso no se construye tan rápido, 2019 es el año que viene. Y una continuidad del macrismo puede ser terrible.

– Volviendo a los medios: ¿Cómo evaluás la gestión de los medios públicos durante le kirchnerismo?

– Hubo cosas muy interesantes, la principal es que era competitivo con los medios privados. Se jerarquizó en todo sentido, Incluso, con el odio que generó 6-7-8, fue un programa que se instaló, todo el mundo hablaba de ese programa, aunque sea para putear. Tuvo protagonismo, con la mirada que se le daba a la realidad. Lo mismo con radio nacional, la cual llego a estar entre la segunda y cuarta más escuchadas. Además había contenido, no era consigna política. También a nivel televisión, con Encuentro, Paka Paka, cosas muy creativas, extraordinarias. Los cuales todavía se siguen usando por el macrismo. Yo hice ciclos que aun pasan, como uno de 4 documentales sobre historia de los trabajadores, que lo siguen pasando.

Por otro lado, propagó contratos basura, que permitieron que después vengan a decirnos que no nos despidieron, sino que eran contratos vencidos, como pasa ahora en radio Nacional. Cuando las leyes laborales marcan que si trabajas en un lugar con regularidad, por más que no estés en blanco, tenés derecho a considerarte trabajador. Pero por ese tipo de contratación a nosotros nos sacaron de un soplido, porque nos dejaron en una situación precaria. Además nosotros estábamos muy expuestos, teníamos una definición política clara, nosotros no ocultábamos nuestra pertenencia. El gobernó sabia que íbamos a quedar a la intemperie, y no nos cuidó.

Fuente: Informe Político