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Luego de que Julio Garro desembarcara en la intendencia de La Plata, este medio difundió en exclusiva la captura de pantalla que muestra que, al menos hasta diciembre de 2015 , el dirigente figuraba en la grilla como empleado del Servicio Penitenciario Bonaerense. Y las  sombras de otro caso de “ñoqui” comenzaron a salir a la luz pública.

Entre 2009 y 2013, Garro ocupó una banca en la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires. Su gestión en el cuerpo pasó absolutamente desapercibido. Pero hubo algo en lo que el actual intendente dejó su marca.

Casi como un pacto tácito, al término de su mandato, cada legislador tiene la posibilidad de colar uno o dos plantas permanentes en el cuerpo de trabajadores de la Legislatura. En el año 2013, mientras supuestamente Garro se preparaba para volver a su puesto en el Servicio Penitenciario, María Dolores Conde, su esposa, ingresaba como empleada de planta.

Hasta el día de hoy, Conde -la misma que declaró haberles explicado a los ladrones del Grand Bell que Garro escondía el dinero en el vestidor- figura como empleada “activa”  en la Cámara de Diputados, pero nadie sabe decir dónde ni qué tareas desempeña.

Con un sueldo que supera los 70 mil pesos mensuales, y aunque cueste creerlo, no es la primera ni la única “esposa de” que goza de estos privilegios.

Fuente: Realpolitik

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