El ministro del Interior respaldó al cuestionado funcionario. “Evidentemente fue un error”, dice sobre la polémica con su ex empleada doméstica.

– Una de esas urgencias fue lo que ocurrió con el ministro de Trabajo, Jorge Triaca ¿Cómo lo analiza?

– Lo dijo Triaca pero también lo dice el gobierno: evidentemente fue un error. Lo admitió el ministro no sólo el audio que se escuchó sino también el hecho de haber nombrado a esta persona en la intervención del SOMU. Siempre valoramos la gestión de Jorge y creo que es uno de los mejores ministros de Trabajo que tuvo la Argentina. Está haciendo una tarea muy importante de mejorar las condiciones de los trabajadores y también modernizar la relación entre el empresario y el trabajador para generar más empleo y más oportunidades.

– Cuando se está investigando si el ministro cometió un delito, ¿calificar lo sucedido como un error no es minimizar la situación?

– No soy yo quien deba plantear si se cometió un delito o no. Lo conozco a Jorge hace muchos años y sé de sus cualidades morales y personales. No soy quién para determinar si hubo un delito o no. Eso está en manos de la Justicia. Para nosotros evidentemente lo que ocurrió fue un error y lo ha admitido él y todo el gobierno.

– Cuando ocurrió la imputación del vicepresidente Amado Boudou la oposición en ese momento le pedía la renuncia. Cambiemos llegó al poder sosteniendo que era distinto al kirchnerismo. En este sentido, ¿no hubiera sido un buen gesto hacia la sociedad pedirle la renuncia a Triaca?

-La comparación no es feliz porque acá no hay ningún delito probado ni hay una imputación de la Justicia ni un procesamiento como en otros casos. Nosotros frente a situaciones en las cuales la Justicia determinó que había un principio de pruebas que pudieran llegar a inculpar a un funcionario hemos tomado la decisión de apartarlo, aunque sea preventivamente de su función. Vinimos a la Argentina a cambiar las cosas que había hecho mal el kirchnerismo y seguimos con esa misma idea. Vamos a honrar el compromiso que tenemos con la gente.

– El gobierno tiene la intención de que las paritarias sean del 15%. ¿Se puede lograr ese objetivo?

-No tenemos una intención de que las paritarias del sector privado con los representantes de los trabajadores sean del 15%. Fijamos una meta del 15% para la inflación de este año y entendemos que las distintas variables que hacen que este objetivo se cumpla deberían concluir en algo parecido a ese número. Hay sectores que pueden pagar algo superior a ese número y otros un poco menos. El sector público también tiene un déficit que está bajando pero que sigue siendo altísimo a nivel nacional, de las provincias y de los municipios. No fijamos un techo a la paritaria salarial, reivindicamos la libertad de las paritarias y lo que pretendemos es que haya mucha responsabilidad en la discusión de este año para que podamos todos hacer un esfuerzo para lograr la meta que nos fijamos que va a redundar en definitiva impedir que el poder de compra de los trabajadores se deteriore.

– Todo indica que la intención del 15% va a generar una fuerte discusión con el sindicalismo. ¿Mantener la cláusula gatillo puede ser una solución para encontrar acuerdos?

-Hay paritarias del Estado en la cual nosotros tenemos que plantear con mucha seriedad, responsabilidad y de cara a la sociedad decir la verdad. Después están las paritarias del sector privado y ahí cada sector va a pagar lo que pueda pagar. Esperemos que todos los sectores nos acompañen en el esfuerzo de terminar con el flagelo, sobre todo para los sectores más vulnerables, de una inflación tan alta durante tantos años.

Fuente: La Capital

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