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La mayoría de los petroleros de Caleta Olivia, Santa Cruz, que a principios de año fue despedido por Lufkin permanece acampando en el acceso a la base de la operadora Sinopec en Cañadón Seco.

Ahora se les sumaron otros operarios que hace dos meses quedaron cesantes en San Antonio Internacional.

Ayer volvió a presentarse en ese lugar una comisión de Gendarmería Nacional. También se acercó un pastor evangélico para rezar por todos los que están perdiendo sus empleos en Santa Cruz.

A media mañana se registró la presencia de una comisión de cuatro gendarmes de una sección dependiente del Escuadrón 39 Perito Moreno, quienes verificaron que la protesta se estuviera llevando a cabo en forma pacífica y que el portón de acceso principal a la base no estuviera bloqueado.

La temperatura era agobiante y se incrementaba porque la charla informal entre los uniformados, desocupados y familiares se realizaba junto a la improvisa parrilla, pero todo de desarrolló sin ningún tipo de incidentes y los efectivos de la fuerza de seguridad se retiraron luego que los petroleros les reiteraran que permanecerían allí hasta poder recuperar sus fuentes laborales.

Inmediatamente después fue presentado ante los manifestantes un pastor de la Iglesia Evangélica Centro Cristiano, Rubén Sosa, quien además de pronunciar una plegaria les pidió que los acompañara para rezar por todos los trabajadores que están perdiendo sus empleos no solo en el ámbito petrolero sino en otras actividades en toda la provincia, incluyendo a los mineros de Río Turbio.

Sosa les solicitó que tuvieran fe en Dios y que no perdieran la esperanza en esta lucha que se asemeja a la que figura en los libros canónicos de Antiguo Testamento, puntualmente la que se refiere a David y Goliat, dando a entender que el primero representa hoy a los trabajadores y el segundo a los grupos empresarios.

Fuente: El Patagónico

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