El Gobierno se decidió a avanzar en una alternativa de pago diferente para comprar el nuevo avión presidencial: se fondearía emitiendo un bono de deuda, para no afectar fondos destinados a otras áreas.

Aunque todavía restan pulirse detalles, como el plazo del endeudamiento (“Puede ser entre 10 y 15 años”, apuntaron en Casa Rosada), hay consenso puertas adentro del Gobierno en que es la manera más conveniente para hacer frente a los 50 millones de dólares que puede demandar la compra del reemplazante del Tango 01, el último avión presidencial que fue excluido de la flota por Macri ni bien asumió.

Tanto el jefe de Gabinete Marcos Peña como su vice -y experto en el negocio aerocomercial- Gustavo Lopetegui; y el secretario general de Presidencia Fernando de Andreis, a cargo de los asuntos de Macri, están de acuerdo en esta alternativa de pago. También el encargado de la emisión del bono, el ministro de Finanzas Luis Caputo.

“Casi ninguna empresa del mundo compra un avión pagando cash de sus cuentas. Menos lo puede hacer un Estado que necesita ir hacia un equilibrio fiscal”, argumentaron en Casa Rosada, adelantándose a las críticas que, entienden, surgirán por la toma de un nuevo endeudamiento.

El razonamiento que hacen es el siguiente: entre el elevado costo de mantenimiento de la flota actual, que cuenta con la mayoría de naves que superan los 30 años de servicio; y el desembolso en vuelos comerciales y privados que demandan los traslados del mandatario, a lo largo de 10 o 15 años, se supera ampliamente el pago del bono y de los intereses.

El modelo al que apunta es el mismo, un Boeing Business Jet (BBJ), pero con especificaciones más amplias. No obstante, entre los requisitos innegociables, figuran una cama y una ducha, para que ante los viajes más largos el jefe de Estado pueda descansar y acondicionarse previo a arribar al destino.

Fuente: Clarín

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