El ex jefe en Chile de los Legionarios de Cristo, el sacerdote irlandés John O’Reilly, abandonó hoy el país tras cumplir una condena de cuatro años de presidio en libertad vigilada por abuso sexual reiterado contra una menor del exclusivo colegio Cumbres.
 

El emblemático cura -que se convirtió en el asesor “favorito” de la conservadora oligarquía chilena- abordó el vuelo 689 de la aerolínea Alitalia, con destino a Roma, donde lo acogerá su congregación.

Tras cumplir la pena decretada por el Cuarto Juzgado de Garantía de Santiago, la defensa de O’Reilly dijo que evaluaba la posibilidad de presentar un recurso de amparo con la finalidad de impedir la expulsión del clero, que han catalogado de “discriminatoria”.

El religioso no quiso arriesgarse a ser detenido a la espera de la vista de un recurso de amparo y optó por abandonar el país de manera voluntaria. Sin embargo, trascendió que pidió a sus abogados que hicieran las presentaciones necesarias para poder volver sin condiciones.
 

O’Reilley fue condenado en 2014 a cuatro años y un día de libertad vigilada por los hechos ocurridos entre 2010 y 2012 mientras era asesor espiritual del Colegio Cumbres, sentencia que cumplió oficialmente el pasado 10 de diciembre.

La congregación de los Legionarios de Cristo informó hoy de manera oficial que el director general determinó que O’Reilly “se traslade a la casa de los Legionarios de Cristo en Via Aurelia en Roma, Italia, en cuanto ya no sea requerida su presencia en Chile en relación con su pena civil de cuatro años de libertad vigilada que acaba de terminar”, sugerencia que acogió el cura.

 “En Roma seguirá sin ejercer ministerio sacerdotal público alguno mientras espera la sentencia del proceso canónico que está en curso en la Santa Sede en la Congregación para la Doctrina de la Fe”, agregó.
 

La Congregación reiteró el “profundo dolor” que le provoca “el sufrimiento que estos hechos han causado”. Aseveró que “conscientes del compromiso que tenemos como Iglesia y por nuestra historia institucional, estamos firmemente comprometidos con el cuidado y protección de cada uno de los niños y jóvenes que participan en nuestras actividades apostólicas, educativas y pastorales”.

El abogado de la familia de la menor abusada, José Ignacio Escobar, comentó que la partida de O’Reilly “es el fin de un proceso largo y muy doloroso, y que entienden como el comienzo para tener algo más de paz”.

“Han sido víctimas de una situación tremenda que se agravó, hubo una doble victimización teniendo que mantener la convivencia con esta persona en un lugar muy cercano, donde ni el colegio ni la congregación ni el imputado reconocieron nunca el daño causado. Es un motivo de tranquilidad y de mucha paz para la familia”, indicó.

El ministro de Justicia, Hernán Larraín (muy cercano al religioso), explicó que la orden de expulsión se enmarca dentro de “un proceso como cualquier otro”.

“Cualquier extranjero que tiene esa situación y pierde su calidad de nacional, como le ocurrió, y ha sido condenado, se expone a ser expulsado, que es la situación en que se encuentra el sacerdote O’Reilly”, precisó.

Recordó que el cura recibió la nacionalidad por gracia, “pero le fue revocada por una decisión legal, por lo tanto, quedó en calidad de extranjero, y los extranjeros que han sido condenados, luego de cumplir la condena tienen la situación de expulsión”.

Antes de abandonar Santiago, insistió en su inocencia ante las cámaras de Chilevisión: “No soy pedófilo, por más que esté en el recuerdo”, dijo.

O’Reilly nació en Irlanda en 1946, ingresó en el noviciado de la Congregación en 1965. Fue ordenado sacerdote en 1975 y trabajó en Chile a partir de 1984.

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